La utopía aún es posible

Article Blai July 15, 2012
July 15, 2012
de Blai

No es habitual que en un certamen sobre arte, diseño, arquitectura y urbanismo se lleven a cabo las propuestas más allá de la idea sobre el papel. Eso fue lo que paso en el año 1971 a l’ICSID en la isla de Eivissa, cuando una unión de artistas, arquitectos y diseñadores decidieron trabajar juntos con el fin de construir una ciudad improvisada.

El Macha des de este mes de Julio hasta Enero presentan una exposición documental conmemorando los 40 años de este echo.

Lo mas relevante de la presentación es el contraste cromático que se muestra en las fotos. Pues mas que un encuentro entre profesionales y estudiantes de este sector, el ambiente parecía respirar una aroma a comuna hippy. Todos los colores de las fotos contrastan con el gris de las películas del Nodo.

Eivissa en aquella época seguramente era el último reducto español, pero lo bastante alejado del régimen como porque se pudiera realizar una actividad de este tipo.

De todas las propuestas que se presentaron en este encuentro interdisciplinar, la Instan City fue el centro del congreso.

Una bandera echa de globos flotantes, obra de Josep Ponsatí, ondeando sobre la Instant City.

Esta ciudad también estaba echa de tela inchable, y se alzaba a partir del aire producido por ventiladores. El hinchable se creo con la finalidad de alojar a buena parte de los estudiantes que asistieron en el certamen. José Miguel de Prada Poole fue el arquitecto de esta construcción de aire y plástico, a partir del Manifiesto de la Instant, ideado por Carlos Ferrater, Fernando Bendito y Luis Racionero.

La Instant City de alguna manera tenia la intención de renunciar a la inmovilidad de la ciudad y potenciar la colaboración entre sus ciudadanos, dónde todo el mundo tenía su participación y podía aportar ideas dentro la comunidad.

La pregunta que os debéis estar haciendo es cómo se puede montar esta estructura de manera fácil y sin dejarte los dedos, a demás tenia que tener suficiente resistencia para suportar las tensiones de la propia estructura. La solución a este problema fue mas sencillo de lo que parecía, pues unos cuantos centenares de grapadoras pudieron suplir este pequeño obstáculo. A demás se convirtieron en un elemento simbólico de unión. A demás el sistema permitía que todo el mundo pudiera ser participe de la construcción justamente por su facilidad de ejecución

Cómo ya he comentado antes, los colores sintéticos de los plásticos parecía una manifestación en contra del gris del régimen. La noticia del congreso emitida por el Nodo se la ve gris y aburrida, tal y cómo el Caudillo deseaba, lo contrario de lo que realmente era aquella comuna de creadores.

El clímax del certamen ocurrió por la noche durante la cena. Los cocineros del menú fueron los artistas Antoni Mirald, Jaume Xifra y Dorothée Selz quien prepararon un menú lleno de platos de colores sintéticos dentro la línea cromático del certamen.

A demás proponían una vestimenta para la gala, con capas de colores y mascaras, que mas de un infiltrado no acepto a ponerse.

La cena supuso la culminación del encuentro, dónde la idea de compartir era mas presente que en ninguna otra actividad, pues la banquete se presentaba cómo eso, un espacio de encuentro dónde la comida era el protagonista encargaba de romper la serosidad de las convenciones sociales, al mismo tiempo que, quería encontrar nuevas formas de construir relaciones.

Después de este certamen no parecía que en el Estado hubiera llegado a suceder nada parecido, un encuentro que fuera mas allá de proponer planos y se atreviera a proyectar sobre el espacio. Cómo dice el titulo de la exposición; la utopia aún es posible.

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