Festus 2012

Article Anna Dot July 3, 2012
July 03, 2012

Texto de Raquel Vila

Una ola de aire argelino o nigeriano atacaba, en formato calor pegajosa, Catalunya. Eran las cinco de la tarde cuando el equipo de Morir de Frío se reunió en Torelló. Allí, se celebraba el Festus y todo el mundo (los organizadores) se apresuraban para terminar los últimos detalles mientras, la gente, desde las terrazas de los bares, miraba curiosa los preparativos finales.
Para los que aún no conocéis el Festus, tenéis que saber que es un festival de arte en la calle. Música, artes escénicas y artes visuales conviven al centro de Torelló. Predispuesto a observar y en algunos casos incluso a participar, el itinerante encuentra espectáculos en cada esquina y  pequeños y grandes se lo pasan  bien, ya que hay para todos los gustos.
Aquí os hablamos sobre los artistas visuales que han participado en este festival, pero si queréis conocer los detalles sobre los grupos de música que también estuvieron ahí, no os perdáis parlem sobre els artistes visuals que van participar en aquest festival, però si voleu conèixer els detalls sobre els grups de música que també hi van actuar, no us perdeu la crónica que han redactado los amigos de Gent Normal.

El tren llegaba puntual a Torelló, de ahí bajaba una pareja artística muy bien avenida; ellas son Pía Sommer  y Laura Llaneli y forman “Sonidos de Arrastre”.  Anna Dot, que está dentro de la comisión de artes visuales del Festus y es componente de Morir de Frio,  las esperaba para guiarlas al espacio donde realizarían su proyecto performatico. Nuestra compañera, descubre a estas_ como ella dice_ gamberras del arte sonoro a la muestra de Proyectos finales del Máster de Arte Sonoro de la UB.  Mesas, sillas y todo lo que se considera mobiliario, junto con micrófonos de contacto, son los elementos que intervienen y que hacen intervenir para crear un ambiente sonoro que se mueve entre la molestia y el placer.

Sonidos de arrastre

Sonidos de arrastre

Los micrófonos de contacto ya estaban listos. Todo funcionaba, pero faltaba lo más importante: el mobiliario. Mientras esperábamos que abriesen la terraza del establecimiento de al lado, Blai Marginedas, también miembro de la comisión de artes visuales del Festus y componente de Morir de Frío, corría arriba y abajo para tener preparado el espacio donde Eloi Dalmau haría su proyecto “ Recitales para Interfono”. En medio de tanto ajetreo, en el patio interior de Can Parrella, Alex Posada, ingeniero sonoro, instalaba “La Partícula”, con la ayuda de otros dos regidores de artes visuales, Jordi Cases y Eli Soler, una escultura cinética no apta para epilépticos y embarazadas.

La terraza ya estaba abierta, la gente se sentaba en las mesas degustando deliciosas crêpes;  camufladas entre la multitud, las dos artistas provocaban ruidos que amplificados dejaban de ser familiares. Latas golpeadas, que se tumban, ceniceros que ruedan por encima la mesa… fue en este momento cuando el público se dio cuenta que era público, que se encontraba en medio de una acción performatica y que las artistas estaban entre ellos. Agudos y graves conseguidos con el arrastre de las sillas metálicas y las mesas de plástico sonaban buscando harmonía. La complicidad de las chicas se hacía notar entre ruido y aún que parecía que se había ensayado una  coreografía de movimientos, no era el caso, las dos se complementaban en un escenario de improvisación;  buscando el sonido. Aquel sonido que les habla y que causa un ritmo que va in crescendo, entre la relajación y la violencia acústica, una combinación de sensaciones auditivas y táctiles que una vez acabada la acción los espectadores nos encontrábamos en un estado de choque que, por unos momentos, lo dejo todo en silencio.

En la calle Ges d’Avall numero 8, una alfombra de bienvenida con el logotipo del Festus se encontraba pisada por curiosos que tocaban el timbre para escuchar “ Recitales para interfono”. Eloi Dalmau observaba apartado como la multitud hacia florecer su proyecto, como opinaba y participaba. Con el interés de querer saber que se cuece, los caminantes se acercaban a la casa i…_ “Riiing!”_ pulsaban el timbre, pero nadie contestaba “ ¿quién hay?” por el aparato, sino que des de el interior del habitáculo alguien recitaba por el interfono. Cantantes, poetas y recitadores formaban parte del proyecto transmitiendo des de la intimidad del hogar su arte. Bárbara Sánchez, Candy Vee, Pía Sommer con su peculiar poesía sonora y Eduard Lladó formaban parte el recital.

Un poco más arriba de la calle, Alex Posada ya tenía lista su “Partícula”. Cuatro círculos de diferentes dimensiones y construidos con lets, giraban sobre el mismo eje a gran velocidad. Alex Posada se describe como ingeniero aún que trabaja con artistas. Nos cuenta que estudió ingeniería para crear nuevos instrumentos electrónicos, que lo que realmente le interesa es el sonido y en este caso, el efecto visual de tres dimensiones que transmite  “ La partícula”.  Ya eran las diez de la noche cuando empezaba a oscurecer y los lets de “La Partícula” hipnotizaba a todo ser presente.  Los estímulos retínales que desprendió junto con el sonido electrónico cambiante y los colores de los lets, absorbía al espectador manteniéndolo inmóvil durante los siete minutos que duraba cada sesión de “partícula”. Casi adictivo.

Se acababa el día y con él, el Festus. Una nueva edición que este año se celebraba la decimoquinta.  El calor había rebajado un par de grados y la gente que aún tenía ganas de  juerga se concentraba en la Plaça Vella para escuchar los últimos conciertos que concluían la fiesta. Con este pretexto, yo también concluyo este artículo, cruzando los dedos para que el año que viene los recortes presupuestarios no afecten más a este festival tan valioso.