En Estados Unidos y en Europa hace tiempo que se critica el sistema económico en el que estamos ademanes, se habla ya del postcapitalismo y se exploran posibles alternativas. Entre estas alternativas, el más seguro es que no se encuentre el comunismo, pero por otro lado, es tentador mirar aquellas sociedades que sí que creyeron y analizarlas, ver como están, cómo les ha ido.

Si bien la China podría ser el país comunista por excelencia, no nos fijaremos con ella sino que nos centraremos en medio del Mar caribeño para mirar a un caso de dimensiones más reducidas: Cuba. Desde aquel 1 de mayo del 1961, momento en que se nacionalizaron las empresas privadas y Cuba se declaró un estado comunista, ha llovido mucho.
Hace dos días que los pequeños propietarios cubanos pueden llevar a cabo sus iniciativas empresariales, hecho que hace que muchos ciudadanos quieran entrar a trabajar, puesto que el sueldo que ganarán será muy diferente al que reciben trabajando por la empresa pública. Aunque quizás tiene que sacrificar horas vitales para dedicarlas a la jornada laboral, el trabajador de la empresa privada da un paso adelante y se acerca a sus ambiciones, a sus sueños. Cuando menos, esta es la actitud que se interpreta desde fuera. Evidentemente hay divergencias de opinión entre los ciudadanos pero sí que muchos de los jóvenes lo ven así. Sea como fuere, el que está claro es que este hecho ha supuesto un cambio no sólo en la motivación laboral del ciudadano cubano, sino también en la percepción del trabajo: si en la empresa pública se trabaja por el bien de todos; en la privada trabajas por el tuyo, para tener tu dinero y para tener tus cosas.
Adrian Melis es un artista cubano que en su obra habla del sistema laboral de su país. Uno de los trabajos que ha hecho y que considero más significativos de esta desmotivación del trabajador público de la que hablábamos es el llamado Plan de producción de sueños de las empresas estatales de Cuba.

La idea de este proyecto consiste al recoger los sueños que tienen los trabajadores de la empresa pública durante el horario laboral. Y es que uno de las costumbres en su jornada laboral es quedarse dormido debido de al hecho que el trabajo en este sector no le asegura poder conseguir nada en concreto. Es decir, que tendrán el mismo tanto si trabajan, como si no. Para entenderlo, es interesante contrastarlo con nuestro sistema, que mediante la publicidad y el consumismo nos ha ido creando toda una serie de objetivos vitales y económicos que “si trabajas mucho y te traigas bien”, podrás conseguir. Queramos o no esto nos crea una motivación para trabajar, puesto que parece que es el único camino que tenemos para conseguir aquello que queremos. No sé qué es mejor y qué es peor, pero tampoco es mi intención averiguarlo aquí. El caso es que en Cuba muchos de los trabajadores de la empresa estatal, dedican su jornada a soñar, y Adrian Melis decide recoger aquello que sale de esta dedicación.
La idea se formaliza en forma de colección de cajitas, cada una pertenece a una persona y adentro ha representado por escrito o por dibujo su sueño.

En cierto modo esta es la propiedad más intrínseca e irrefutable de los ciudadanos tanto cubanos, como del lugar que sea.
Actualmente y hasta el 12/05/2012 podéis ver a la galería ADN de Barcelona la exposición Nuevas Estructuras de Producción, de Adrian Melis, donde se encuentra esta obra mencionada y otras muchas.
Anna Dot